Aunque la esencia de antaño perviva siempre que Isabel Preysler hace una aparición pública, parece que ya nada es lo que era. Por algo tan primario como que el tiempo ha pasado, en realidad. A sus 73 años, a la proclamada 'reina de corazones' no le faltan las alegrías si mira hacia abajo en el árbol genealógico. Sea aquí o allá, sus hijos disfrutan de su vida con sus parejas e incluso le han dado nietos. Ella, por su parte, está soltera después de aquel largo -aunque fallido- noviazgo con el escritor Mario Vargas Llosa. Pero es que de todos modos sane gozar al máximo de la estación más calurosa. Como siempre lo ha hecho, pero con una variación clave: ya nadie sabe dónde está.

En lo que va de verano no ha habido un solo reportaje en su revista de cabecera que anunciase su agenda estival. Mientras que su hija Tamara Falcó deleita al mundo compartiendo en la red las instantáneas de su viaje de ensueño a las Seychelles junto a Íñigo Onieva, ella se abstiene de difundir su paradero en sus perfiles. Una dinámica que ha adoptado de un tiempo a esta parte, sin incidir en demasía en esas entradas y salidas que tanto captan la atención de la prensa. Sin ir más lejos, el pasado 2023 solamente se dejó ver en la boda de Tamara, votando en las elecciones generales o en Marbella, cuando la invitaron a pasar unos días en su casa el banquero José María Amusátegui y su mujer Amalia de León. Nada más.

¿Dónde está pasando Isabel Preysler su verano más 'invisible'?

Cabe destacar que el año pasado sí que gozó de un retiro vacacional en el extranjero. Un resort de lujo en las Malvinas acogió a Isabel, y sus hijas Tamara y Ana, junto a sus parejas y los hijos de la pequeña. Ahora bien, y de acuerdo con la información publicada, parece que todavía ningún paparazzi ha dado con el lugar donde se ha estado refugiando la 'socialité' esta vez. Es por eso que las elucubraciones a raíz de este particular verano 'invisible' plantea todo tipo de escenarios, aunque lo más realista sería aceptar que está descansando y que prefiere mantenerse al margen del foco mediático durante el estío. Evitar los flashes que siempre la han perseguido en un entorno más sosegado.

Sería esa, en realidad, su nueva forma de proceder. Sin evitar a los medios y recibiéndolos con la misma educación que siempre, pero llevando un ritmo mucho más tranquilo que al que nos tenía acostumbrados en el pasado. Y no porque su figura no interese, sino por voluntad propia. Para muestra, su última aparición pública data del 3 de junio con motivo de los premios 'Elle Style Awards'. La previa fue el 15 de mayo, con motivo de la inauguración de Casa Salesas, el restaurante del que su yerno Íñigo es socio. También un punto de encuentro con las amigas, como Tomás Terry, Nuria González, Maribel Yébenes o las hermanas Lapique. Así lo constataba 'Egos', concretando que los encuentros gastronómicos "fueron antes de la desbandada veraniega" y "solían ser entre semana y en horario nocturno".

Isabel Preysler, Tamara Falcó e Íñigo Onieva
GTRES

Precisamente fue una tragedia relacionada con una de sus amigas la que puso el foco en ella hace cuestión de unos días. Carlos Goyanes, el marido de su íntima Cari Lapique, falleció repentinamente el pasado 7 de agosto a los 79 años. Una noticia muy triste que puso sobre la mesa la posibilidad de que Preysler se acercase al tanatorio para dar un último adiós al productor, pero no fue así. No podía por logística. Porque aunque "poco o nada se sabe de sus movimientos estas últimas semanas de julio y primeras de agosto", el citado medio advertía de la alta probabilidad de que se encuentre en Miami. No habría llegado a tiempo.

Así pues, se encontraría en la lujosa zona de Indian Creek, donde Isabel ya se ha instalado más de una vez en el pasado para disfrutar de planes privados con esa familia que tiene más lejos. Allí reside su hijo Enrique Iglesias, junto a la extenista Anna Kournikova, su pareja, y sus hijos Nicholas, Lucy y Mary. También Chábeli y su esposo Christian Altaba, con su hija pequeña Sofía, mientras que el mayor, Alejandro, está afincado en Londres que es donde estudia. Además, el portal antes citado también refiere que "es casi seguro que este agosto vuelva a aceptar la propuesta" de los Amusátegui y vuelva a aparecer por Marbella. Ese enclave del sur que seguro le trae todo tipo de recuerdos. Dulces y amargos.

El recuerdo de sus veranos en Marbella antes de estar soltera

Porque aunque todo lo que ha vivido la 'celebrity' en el lugar predilecto de los famosos españoles para el estío, hacer memoria también puede jugar alguna mala pasada. No precisamente por recordar aquellos tiempos en los que se instalaba junto a toda la estirpe en un chalet año tras año. No hace falta echar la vista tan atrás, porque hace cosa de unos pocos años también establecía allí su retiro. Con Mario Vargas Llosa, cuando todavía presumían de ser una pareja feliz e incluso se planteaba la posibilidad de un cuarto matrimonio. 

Isabel Preysler y Vargas Llosa en Marbella
GTRES

Cada año, el Nobel cumplía con su visita a la prestigiosa clínica Buchinger para hacer un ayuno terapéutico, y ella se unía al plan, aunque para someterse a tratamientos de belleza y estética.  Es cuando menos sorprendente ver que el escritor ha roto este año la tradición. Un hábito que mantenía desde la década de los 80, pero que justo en el año en el que su estado de salud se habría resentido parece haber llegado a su fin. Cosa de cerrar ciclos. Como el de aquellas estampas de los tortolitos paseando su amor por la Costa del Sol que quedan para el archivo de la crónica rosa.