Cuando echamos la vista atrás, podemos ver todos nuestros recuerdos como un testamento viviente de nuestra historia de vida. Por ejemplo, en nuestro armario y joyero se esconden miles de anécdotas y momentos especiales. Mirar los trajes o joyas que tan felices nos hicieron detenidamente puede ser una experiencia divina para recordar nuestra vida. Pero también podemos ser conscientes de que un objeto guardado en un cajón no sirve para nada y dándole una segunda vida conseguiremos hacer feliz a las personas que más queremos. 

Justo este es el planteamiento de Doña Sofía, que a lo largo de los años ha sabido superar el cariño de “la posesión”, para ser consciente del enorme valor, tanto económico como sentimental, que tienen sus joyas y vestuario como reina. Por ello, además de definir su estilo y convertirla en una de las ‘royals’ europeas mejor vestidas en sus años de reinado, también ha podido convertirlas en un “regalo” y recuerdos con su esencia.

Reina Sofía
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Y es que la reina emérita ha querido deshacerse de algunas piezas icónicas de su armario, no sin cierta pena, pero siempre con la certeza de que lo que significan estos obsequios y recuerdos para sus seres queridos es incalculable. Son prendas y joyas que Doña Sofía ya no puede lucir, pero que seguro están haciendo felices a sus hijas y nietas, que tienen así un recuerdo de la abuela que conservarán para siempre. 

Las inevitables joyas de pasar

Antes de enumerar las donaciones en vida de la reina emérita, hay que dejar claro que hay joyas que “no le pertenecen” aunque disponga de ellas y las haya lucido cientos de veces. En la corona española encontramos una serie de piezas llamada Joyas de Pasar que son propiedad de la Casa Real española, y no de una persona en concreto. Reunidas por la reina Victoria Eugenia, se establecen como piezas que únicamente puede disfrutar la mujer que ostenta el trono. Han pasado de mano en mano hasta llegar a Doña Sofía, y ahora, en propiedad de Letizia, que tendrá que ceder el testigo a Leonor cuando ésta comience su reinado. 

Estas son, quizá, las joyas más espectaculares de la familia real, y entre ellas encontramos piezas tan icónicas y bonitas como la tiara de flor de lis, la diadema y las pulseras gemelas de Cartier, la Tiara de la reina María Cristina, el collar de chatones, o la perla peregrina, entre otras. Por deferencia, y al continuar con su cargo de reina emérita, Sofía puede seguir luciéndose, pero ahora mismo es Letizia la que las gestiona. 

Letizia
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Joyas “de herencia” que se quedarán en palacio 

Hay una pieza concreta, que Doña Sofía heredó de su familia griega, y que según parece, aunque no forme parte del lote de pasar, se quedará en la corona española por el fuerte significado que tiene. Se trata de la tiara Prusiana. Fue la joya elegida en su boda con Dona Juan Carlos I, y años después, la que también llevó Letizia el día de su boda con Felipe VI, por lo que se intuye que pasará a formar parte de la corona española y quizá se instaure la tradición de ponérsela en el matrimonio si Leonor vuelve a lucirla cuando vaya a dar el sí quiero. Hay otras piezas, como la denominada tiara rusa que Juan Carlos compró para Sofía y se espera que también se queden en la familia real española, ampliando, de una forma “no oficial” estas joyas de pasar. 

Los regalos personales

Pero claro, hay muchas otras joyas que Doña Sofía ha adquirido y lucido en diversas ocasiones, y que son de muy diferentes procedencias y valores sentimentales y económicos. Son algunas de estas las que la emérita ha decidido ir regalando a las mujeres de su familia, para que las luzcan y tengan un recuerdo de su madre o su abuela. La infanta Elena y Cristina recibirán las piezas más valiosas, como el collar de rubí de la abuela Federica, o el conjunto, también de las mismas piedras, que recibió como regalo en su boda.

De hecho ya hemos visto algunas de estas piezas lucidas por sus hijas o nietas. Por ejemplo, Irene Urdangarin, que muchas veces se ha tildado como la “nieta favorita” y que durante meses ha vivido con la reina emérita en la propia Zarzuela, ya ha lucido piezas de su abuela, como cuando acudió con unos pendiente de oro y zafiros que lució en la boda de Teodora de Grecia y Matthew Kumar.

Infantas en Grecia
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Parece ser que Victoria Federica también habría recibido algunas piezas de su abuela, pero aún no las habría lucido públicamente. Estará esperando el momento más adecuado para homenajear a su abuela a través de estos complementos, que seguro que conforman un lugar muy especial en su armario de influencer.

Un armario de lujo 

A las piezas de joyería se unen también algunos vestidos y complementos, sobre todo de marcas de lujo o con gran valor económico o simbólico, los que la reina emérita estaría “repartiendo” entre sus hijas y nietas, ¡y también en su nuera! Por ejemplo, la infanta Cristina lució un bolso Chanel de su madre en la boda de Nicolás de Grecia con Chrysi Verdinogiannis, hace apenas unas semanas. Parece ser que la emérita siempre tiene abierto su vestidor para que sus hijas y nietas puedan usar lo que quieran. Y alguna vez no han podido resistirse. 

Infanta Cristina Chanel
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La que más ha dado vida de nuevo a algunos vestidos de Doña Sofía ha sido la propia Letizia. Dejando atrás las habladurías de su mala relación, la asturiana ha adaptado en varias ocasiones diseños de la emérita. “Hace poco descubríamos que un vestido blanco que la Reina lució en la entrega de los Premios Nacionales de Cultura 2022-2023 fue una remodelación de un Valentino que hizo de un vestido original de doña Sofía”, según explica Nuria Tiburcio en Vanitatis, con este diseño la emérita lució en 1984 en una cena en honor a Raúl Alfonsín, el entonces presidente de la República Argentina. Este se suma a varias ocasiones donde ha ocurrido lo mismo durante los más de 20 años que Letizia lleva vinculada a la familia real.