Que la asturiana y su equipo ha convertido su atuendo en una forma de comunicar sin ni siquiera abrir la boca es innegable y así ha sido desde que asumió su papel como reina hace ya más de diez años. El poder del color, los patrones, las marcas que elige o los complementos marcan la diferencia tanto hacia fuera, como hacia adentro de palacio, dejando claro su personalidad y cómo quiere que sea su imagen como monarca y su posición dentro de la historia de la corona española.
Sabemos que la reina Letizia siempre ha hecho de las joyas casi un código de comunicación propio. Gracias a su estilo discreto, elegante y muy natural, cuando decide apostar por joyas históricas y de gran calado no cabe duda de que quiere lanzar un mensaje velado sobre la relevancia de la familia real, o sobre el estatus o importancia del evento, de la reunión o del compromiso que los asiste.
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Hay algunas de ellas que guardan un significado mucho más especial de lo que parece porque, además de resultar un bellísimo y caro complemento a la altura de una reina, conllevan también una gran historia vital y de compromiso de la familia real con la tradición. Hay una pieza en concreto que significa mucho para la propia familia durante generaciones y que Letizia ha decidido lucir en varias ocasiones.
El Legado de “La chata”
Estamos hablando de un broche de alfiler, en formato circular, adornado con un engaste de diamantes que rodea una imponente perla central, en tono grisáceo. Además, el broche cuenta con una añadido que se trata de una gran perla en forma de lágrima colgante, pero se puede desmontar y eso ha hecho que Letizia lo luzca sin el añadido en las últimas ocasiones que se lo hemos visto.
Esta pieza llegó a la corona española, puesto que fue de la infanta Isabel de Borbón, primogénita de Isabel II, a quien se le puso el apelativo de “La Chata”, que fue una pieza clave en la monarquía española del siglo XIX y principios del XX y además tremendamente querida por el pueblo por su sencillez y cercanía.
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Este broche forma parte del listado de las joyas denominadas como “de pasar” y que pertenecen a la propia corona, pasando de mano en mano y solo disponibles para el uso de la monarca que ostente el trono. Quizá porque no es demasiado ostentoso, y es perfecto para eventos semiformes, se ha convertido en una de las joyas favoritas de Letizia, que la ha repetido en muchas ocasiones durante años.
El broche “favorito” de Letizia
“La reina Letizia lo usó por primera vez en la Pascua Militar de 2019 y desde entonces ha vuelto a usarlo en otros actos como el funeral del rey Constantino de Grecia que se celebró en Atenas hace dos años”, explican en Vanity Fair, poniendo en valor cómo Letizia ha ido integrando poco a poco las piezas históricas en sus looks, sin perder su estilo propio.
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Doña Letizia en la Pascua Militar de 2019.
Como curiosidad, también explican que esta joya siempre ha sido muy querida por las monarcas, puesto que por ejemplo la reina Federica la escogió como complemento al acudir a la cena previa de la boda de don Juan Carlos y doña Sofía en 1961 o la propia reina Sofía la lució en la boda de su hija Elena en Sevilla.
La última vez que ha salido del joyero real fue hace tan solo unos días, cuando Felipe VI y Letizia han recibido en el Palacio Real al presidente Abdel Fattah Al Sisi, con el que se han reunido y después han disfrutado de una comida institucional en el propio palacio. Letizia apostaba por él para hacer brillar aún más un conjunto muy formal compuesto por un traje de chaqueta de falda con largo midi y en tono azul marino.
Las increíbles joyas de pasar
Esta pieza, como hemos comentado, forma parte del llamado “lote de pasar”. Esta son un conjunto de diversas piezas de gran valor histórico y económico, propiedad de la Casa Real española y destinadas exclusivamente a las reinas en activo. Ahora están en manos de Letizia y en el futuro será su hija Leonor quien las luzca. Por su parte, la reina emérita, aún puede lucirlas por deferencia, pero ha preferido no hacerlo por ahora desde que no ostenta el trono español.
¿Por qué son tan especiales? Fueron reunidas por la reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII, quien en su testamento estableció que debían permanecer en la familia real a toda costa. “El término joyas de pasar lo acuñó doña María de las Mercedes de Borbón, madre del rey Juan Carlos, para referirse a las alhajas que su marido, don Juan de Borbón, había heredado de su madre, la reina Victoria Eugenia”, explican en Vanity Fair.
Entre las piezas más emblemáticas destacan la Tiara Flor de Lis, símbolo de los Borbones; el Collar de Chatones, con diamantes ampliados por Victoria Eugenia; el Collar de Perlas Rusas, que perteneció a la reina María de las Mercedes; el Broche con la Perla Peregrina, una de las gemas más legendarias de Europa y que deslumbra siempre que se luce en público, y las Pulseras Gemelas de Brillantes, elaboradas con diamantes de Cartier. Representan un legado de lujo, historia y tradición dentro de la monarquía española y Letizia las usa siempre que quiere marcar el estatus de la familia real.