Limpiar y ordenar genera sentimientos encontrados. Por un lado, pereza. A mí me pasa cuando un sábado me toca ponerme a recoger. Me cuesta encontrar tiempo entre semana para adecentar la casa y el fin de semana parece ser el único momento disponible.
Pero por otro lado, limpiar y, sobre todo, ordenar son actividades a las que recurrimos cuando estamos estresadas o agobiadas. A ese bienestar que genera limpiar y ver la casa en orden se le llama cleanfulness. Por eso, el objetivo de este artículo es convertir el acto de la limpieza en un ritual agradable que nos dé paz y conseguir que limpiar nos dé cada vez menos pereza. Sigue leyendo porque te contamos cómo hacerlo de la mano de las mejores expertas en orden y limpieza.
¿Por qué limpiar relaja?
Un estudio de la Universidad de Connecticut (EE. UU.) señaló que la ansiedad puntual puede llevar a limpiar más. ¿La razón? Cuando estamos agobiadas, las tareas repetitivas nos ayudan a relajarnos. “Ordena tu casa para ordenar tu vida", repite como un mantra Marie Kondo. El éxito de sus enseñanzas no es casual: investigadores de la Universidad de Princeton (EE. UU.) apuntaron que el desorden dificulta la concentración. Ordenar incluso nos hace crecer como personas. “Organizar significa tomar cada objeto con la mano, preguntarte si te inspira alegría y decidir con esa base si lo conservas o no. Al repetir este proceso cientos de veces, afinamos de manera natural nuestras habilidades para tomar decisiones”, explica Kondo en su best seller La magia del orden (Ed. Aguilar).
¿Y por qué a la vez no nos gusta?
Una razón podría ser porque sientes que pierdes el tiempo, que podrías estar haciendo otras cosas. Y ahí está la clave para darle la vuelta a la situación. Mar Ferré, de @ordenterapia, explica que cuando no te gusta hacer algo, el secreto es “hacerlo bonito”. “Incorpora a tu tarea elementos que estimulen los sentidos y que te ayuden a conectar con la belleza. Utensilios hechos de elementos naturales, aceites esenciales, ponerte música...”, añade la coach y organizadora.
Del mindfulness al cleanfulness
Seguro que has escuchado hablar del mindfulness. Consiste en estar presente en todas las pequeñas tareas de la vida cotidiana. Cleanfulness es aprovechar los momentos de limpieza y orden para resetear la mente. Y disfrutar después del resultado: una casa impoluta. A esta tendencia de nombre tan rimbombante también la respalda la ciencia: un estudio publicado en la revista Mindfulness sugirió que las personas que lavaban los platos de una manera consciente rebajaban sus niveles de estrés significativamente. Vanesa Travieso, de @ponorden, nos cuenta que en los templos budistas hay una actividad llamada Soji, que consiste en realizar una tarea de limpieza durante 20 minutos antes de meditar. Ordenar el exterior antes de ordenar el interior.
¿Se puede limpiar y disfrutar? ¡Sí!
Por mucho que relaje, a nadie le gusta pasarse el sábado limpiando, así que es imprescindible aprender a optimizar los procesos para reducirlos al mínimo. Los expertos en orden coinciden: lo mejor es tener pocos objetos en casa. Leticia Pérez, de @ordenotucasa, confiesa que a ella no le gusta nada limpiar, por eso ha creado su método de orden. “Para mí, lo importante es tener tiempo para disfrutar de las cosas importantes de la vida”, explica.
Adelaida Gómez, de @ordenstudio, advierte de que si las tareas recaen en una sola persona y en un solo día el proceso es agotador. Por eso, es imprescindible que la limpieza y el orden sean compartidos. No puedes cargar tú con todo. Hijos también incluidos.
Limpiar en modo mindfulness
Tal y como dice Mar Ferré, de @ordenterapia, es importante conectar con los beneficios de tener una casa limpia. "Limpiar no solo es una cuestión de higiene y salud, es un acto de cuidado y de respeto hacia nosotros mismos. La mente se relaja cuando no le prestas atención. Mantén la atención en la tarea que estés realizando y cuando te descubras pensando en otras cuestiones, di en voz alta “presente” para volver al aquí y al ahora".
Vanesa Travieso, de @ponorden, apuesta por los recursos sensoriales. "Cuando veas que tu alrededor se vuelve caótico y sientas que ya no puedes más, estabilízate haciendo tareas simples y rutinarias: escucha música, dobla la ropa, riega las plantas, ordena un cajón... Verás cómo vuelves a la calma. Usa aceites esenciales para limpiar. Busca tu aroma favorito. La aromaterapia relaja y ayuda a renovar la energía de los ambientes. Yo utilizo el de lavanda, me encanta".
Limpiar también la mala energía
Adelaida Gomez, de @ordenstudio, recomienda la evasión. "Ignora a tu cerebro y ponte a limpiar rápido y sin pensar, en modo automático, no te des tiempo a crear excusas. Divide la tarea en pequeños actos y táchalos según los vayas completando. Completar tareas pendientes relaja el cerebro. Cuando limpies, visualiza que eliminas toda la mala energía acumulada. También los pensamientos negativos que habitan en nuestro hogar".
Sistematiza el proceso
Leticia Pérez, de @ordenotucasa, propone una buena organización: "Tengo una agenda doméstica donde distribuyo de forma consciente las tareas diarias, semanales, mensuales y anuales. Hay ciertas cosas que se tienen que hacer todos los días para que funcione el proceso de mantenimiento". Añade: "Aprovecho los momentos de limpieza para formarme y aprender. Escucho audiolibros, podcasts o el tema que me interese en ese momento de mi vida".
paso a paso para limpiar y relajarte
- Medita. Elige una de las tareas y presta atención al proceso. ¿A qué huele el jabón? ¿Qué notas?
Música y aromas. Crea tu propio ritual. Pon música relajante y no pienses en los problemas de la semana o en los que vendrán. Al acabar, enciende un difusor con tu aceite esencial favorito.
Hazlo bonito. Utensilios de madera, pocos productos de limpieza pero de calidad y que huelan bien, trapos bonitos... De la misma manera que cuidas la decoración de tu casa, cuida también la limpieza.
Socializa. Si lo de meditar no va contigo, pon el manos libres y llama a alguna amiga mientras limpias.
Aprende. ¿Y si aprovechas las horas de limpieza para escuchar un podcast? Hay de todas las temáticas e intereses, incluso de ficción.
Date un premio. Obtén tu recompensa al acabar: un baño relajante, tu infusión preferida, una manicura, un capítulo de tu serie favorita...