Ana Obregón (70 años) volvió a sonreír el día que llegó a su vida su hija y nieta Ana Sandra. La fatídica muerte de su Aless Lequio como consecuencia de un cáncer en mayo de 2020 la sumió en una profunda tristeza. Es algo que nunca superará y ya no solo porque nadie debería de sobrevivir a un hijo, sino porque su conexión era muy especial. Sin embargo, la pequeña ha traído consigo la esperanza que necesitaba para seguir adelante. Es su razón de existir. Se pasan las 24 horas del día juntas, como así demuestran las muchas fotografías que la actriz publica a través de sus redes sociales.
La espectacular vivienda de La Moraleja, situada en la urbanización residencial de lujo madrileña del municipio de Alcobendas, es su centro de operaciones. Con una superficie de 646 metros cuadrados, la propiedad consta de dos majestuosas plantas que cumplen con todas las comodidades que un hogar puede ofrecer, incluyendo un amplio jardín con piscina.
El mayor tiempo lo pasan en el salón, la habitación preferida de Ana Obregón. Es en esta estancia donde madre e hija disfrutan de ratos juntas que hace de descanso pero también de lugar de recreo para la pequeña. Se caracteriza por tener una gran luz natural que entra a través de la gran doble puerta de cristal que da acceso al jardín con piscina con el que cuenta la intérprete. Sobre la misma, unas cortinas blancas tupidas con un acabado satinado que combina a la perfección con el tono de la pared.
Para mayor comodidad y evitar estar todo el día limpiando, Ana Obregón ha optado por una gran alfombra azul oscura para cubrir el suelo. Una elección no muy habitual pero práctica para tener niños correteando y jugando en la superficie. En una de las paredes de la estancia destaca un piano negro de cola que aporta un aire sofisticado a la zona y que contrasta, en gran medida, con los juguetes y el pequeño escritorio infantil de Ana Sandra.
El gran sofá esquinero de piel en color crema preside la estancia. Lo complementan unos seis cojines perfectamente colocados, dos en verde satinado, uno azul y otros tres de estampado geométrico en blanco, que hacen las delicias de la familia. Aunque lo que más llama la atención es la gran fotografía de Aless Lequio y su perro que cubre la pared. Delante, una mesa central en blanco lacado donde Ana Obregón posa varios marcos con fotografías importantes, tanto de ella como del resto. Y es que los felices recuerdos inundan esta estancia y le sirven como recordatorio.
Están presentes también en las dos librerías encastradas blancas hechas a medida que flanquean cada lado de la televisión. Las baldas están repletas de libros, revistas y algún que otro juguete de la pequeña Ana Sandra. En frente del sofá también se encuentra un pequeño puf en color arena.
Un Gran jardín con piscina
Un espacio que no sería el mismo sin ese jardín desde el que se tiene acceso a través del salón. Ahora que empieza el buen tiempo es el lugar perfecto para disfrutar al aire libre. La parte exterior está dividida en una zona de chill out con una mesa y varias sillas y la parte de la piscina, que es de un tamaño considerable. Aunque prácticamente no tiene césped porque así lo ha decidido, sí que cuenta con una gran vegetación que hace de perímetro y bajo el cual sí ha colocado un pequeño trozo de césped artificial.
Esta casa es el refugio de Ana Obregón. No es para menos porque las comodidades con las que cuenta son infinitas, además de sentirse de lo más segura gracias a que la urbanización cuenta con un servicio de seguridad 24 horas.