Nuestro cabello, tanto para bien como para mal, es uno de nuestros rasgos más identitarios. A través de él construimos una imagen determinada, emitimos múltiples mensajes sobre nuestros gustos y estilo e, incluso, externalizamos cómo nos cuidamos en el día a día. En él vemos la huella del paso del tiempo, en forma de canas y sequedad, pero también puede ser locutor de una mala praxis personal, como puede ser el uso de un mal champú o un mal cuidado del cabello, tanto en hidratación como en protección. 

En esta última cuestión, se ha centrado la Dra. Ana Molina, especialista en Dermatología, Tricología y Estética, quien, en una de sus últimas charlas en el podcast ‘A lo grande’ (@alograndepodcast en TikTok), ha incidido sobre la importancia de proteger nuestro cabello frente a daños externos, refiriéndose a la radiación solar como una de las mayores enemigas de nuestro cabello, tanto en lo que refiere a su color, como al estado de la fibra. 

Cómo afecta el sol a nuestro cabello: una tricóloga responde

Con motivo de la recién estrenada edición de ‘Supervivientes 2025’, la doctora Molina recordaba uno de los casos -a nivel capilar- más significativos de la última edición. En este ejemplo, Ana Molina exponía como uno de los concursantes del formato de supervivencia (el deportista Gorka Ibarguren), llegaba a la experiencia con un cabello negro muy concreto que, en cuestión de semanas, pasó a un rubio inimaginable por la incidencia solar en Honduras.

Una representación que, pese al halago de muchos compañeros de plato, reflejaba a la perfección la transformación y el daño que el sol puede provocar en la pigmentación de nuestro cabello. “El sol daña la queratina y daña la melanina. Destruye el color del pelo y destruye la queratina. Por lo tanto, el pelo se vuelve tosco, estropajoso, se daña la estructura. Es un pelo de mucha peor calidad”, explicaba la Dra. Molina en el podcast. 

De hecho, aunque se idealice este tipo de aclarados bajo conceptos como el conocido como “rubio besado por el sol”, la realidad que existe detrás es mucho más preocupante y, a solo unos meses de dar la bienvenida al verano, se hace aún más evidente y precisa ser abordada con buenas prácticas. 

La propia especialista así lo expuso en el pie de este contenido de TikTok, alegando que “¡El sol no solo broncea tu piel, también daña tu cabello! Si tu melena se aclara con el tiempo, es por la pérdida de melanina. Esas mechas surferas no siempre son tan cool”.

Y es que, cuando el sol ataca la queratina, “el pelo se pone estropajoso, seco y más difícil de peinar. Decimos adiós al brillo, pero también pierde fuerza y ​​elasticidad”, continua la tricóloga, quien reivindica, seguidamente, la importancia de proteger el pelo correctamente y mantenerlo hidratado en su máxima, para así combatir esta degradación natural. 

Cómo proteger el cabello del daño solar, según la Dra. Pilar Molina

Ahora bien, ante este daño solar, ¿cómo podemos proteger nuestro cabello? La hidratación profunda, la protección solar y una rutina de cuidado capilar adecuada son esenciales; sin embargo, dentro de este A-B-C capilar, también existen ciertas “trampas” que Molina desmiente a sus más de 50.000 seguidores. 

protector solar dermatologa
Gtresonline

“Se ha popularizado mucho el uso de fotoprotectores capilares y todo el mundo usa estos sprays para protegerse el pelo, pero es muy difícil cubrir toda la superficie de nuestro cabello con ellos”, expone la doctora.

Esta, además, añade que, lo más fácil para esta protección diaria del cabello será “usar un gorro, un buen sombrero y no obsesionarnos con estos filtros capilares que, además, su regulación es mucho más laxa, porque al fin y al cabo el pelo está muerto, no vas a dañar su ADN. Simplemente, va a verse menos bonito.”

No es el sol: las “otras” amenazas a las que se enfrenta nuestro cabello 

Ahora bien, pese a que la radiación solar, tanto a nivel de piel como de cabello, es uno de los principales factores de degradación que tenemos hoy en día; cuando el buen tiempo llega y el cambio de clima acontece, también nuestro pelo se expone a otros agentes dañinos, deteriorando al mismo hasta un 80%.

Teresa Climent, licenciada en Farmacia y Technical Manager de Nuggela & Sulé, nos descubre cinco de los mayores enemigos del cabello (junto a sol) en esta época.

  1. Calor. Como ocurre cuando hablamos de la radiación solar, las altas temperaturas no solo afectan a la piel, sino también al cabello. “El calor excesivo puede debilitar las proteínas del pelo, haciendo que pierda su fuerza y elasticidad. Además, el uso de herramientas de calor como secadores y planchas intensifica este daño, aumentando el riesgo de rotura y puntas abiertas”, explica la experta. 
  2. Arena de la playa. Pese al confort que brinda para muchas de nosotras, la arena puede actuar como un abrasivo para el cabello. Y es que, en palabras de Climent, “cuando esta se mezcla con el sebo natural del cuero cabelludo y el sudor, puede causar fricción y desgaste en la cutícula del cabello. Esto provoca una melena áspera y difícil de manejar y aumenta la vulnerabilidad del cabello a otros daños.”
  3. Sal. Seguro que, si has pasado largas jornadas en la costa, habrás notado como, la sal del agua del mar ha deshidratado en cierta medida tu cabello. La razón es sencilla, esta “absorbe la humedad natural del cabello y del cuero cabelludo, dejándolo seco y frágil. Además, la sal puede acumularse en el cabello, provocando una sensación de rigidez y opacidad”.
  4. Cloro. Utilizado en piscinas desde hace años, el cloro es altamente oxidante y puede causar daños significativos a nuestra melena. Este, “elimina los aceites naturales del cabello, esenciales para mantenerlo hidratado y protegido; dejando el cabello seco, quebradizo y con posibles virajes de color en el cabello teñido, como sucede con los rubios, que adquieren tonos verdosos”, señala Teresa Climent. 
  5. Viento. Aunque es el menos común, también se trata de un factor que puede causar verdaderos estragos en el cabello. “Las fuertes rachas de viento tan comunes en la playa hacen que aumente la fricción entre los mechones, lo que frecuentemente produce enredos y roturas. El viento también puede levantar las cutículas del pelo, dejándolo más vulnerable a la pérdida de humedad”, concluye la Technical Manager de Nuggela & Sulé.